Bleeding love

No son errores las cosas que pasan en el mundo sin razón alguna.
En este mundo siempre hay una razón para todo, delante de ti, y quizá ni siquiera sepas, ni puedas verla, pero está. Siempre está….

Recuerdo la mayor parte de mis diecisiete años, recuerdo cuando nos conocimos, su mirada escondiendo algún secreto que alentaba conocer.
En cualquier momento, en cualquier lugar puede ocurrir algo que cambie tu vida para siempre, y es algo así lo que me ocurrió a mí…

- Odiaba los lunes por la mañana porque siempre eran iguales. Me costaba tanto levantarme…. Era el primer día de instituto y yo aún en la cama cuando faltaba media hora para que empezara la primera clase. Sin mas remedio tuve que levantarme, ducharme y vestirme rápido para no llegar tarde, era un instituto nuevo pero sin importancia, ya estaba muy acostumbrada a ir de instituto en instituto, de cuidad en cuidad…

Entré en la clase y me senté en un lado a la derecha, desde allí podía ver claramente toda la clase, a las personas, a los horribles dibujos que habían pegados en las paredes que parecían llevar allí siglos… Comencé a observar a la gente… como decían en mi anterior instituto ‘la mujer de las observaciones’ pero no lo hacia por mal, es que así era yo. Mire a cada una de las personas que se encontraban en aquella habitación, era raro, todos eran muy diferentes, marcaban su propio estilo, las pijas por un lado, los emos por el otro, también había un par de rockeros y una punki.

Por fin, a media mañana, sonó la alarma del receso corto. Aún no había cruzado palabra con nadie, pero no me alarmaba por eso, me había ocurrido ya antes, pero no me inmuté lo mas mínimo, ya que yo no quería hacer amistad con nadie aquí.

Salí por la entrada principal asta la cafetería, allí solo habían un par de mesas sucias y un olor a sándwich quemado típico de instituto. Me compre un acuario en la maquina expendedora y me senté allí en un taburete justo alado de la barra, en ese momento alguien me toco el hombro, era una niña pija… de estatura media con grandes ojos marrones y pelo rubio de bote. Me dijo de manera intolerante… ‘’Perdona, pero, este es mi sitio’’ Cómetelo, le contesté.

No había empezado nada bien así que me levante y comencé a caminar, en ese instante sentí como alguien me agarraba por la mano y me giraba.
‘’Discúlpala, es una tonta’’ me dijo un chaval que estaba con la rubia oxigenada y sus amigas.
‘’No pasa nada’’ le contesté.

Era un chico normal, moreno, alto, se le veía fuerte, educado y con unos ojos muy bonitos. Era un color claro, como verde pero mas oscuro. Y tenía una sonrisa embaucadora.

Sin más, seguí caminando, por fin, se acabaron las clases del primer día.
Cuando sonó el despertador ya eran las siete, y yo estaba muerta de sueño. Recuerdo que, por mi mente, no pasaron más que palabras nefastas en aquel momento. Pero sin más remedio y como el día anterior me levanté me duche y salí hacia el instituto.
Al llegar allí nada nuevo, cada una de las personas iban con un grupo diferente de amigas y los chicos tenía sus bandas en plan chulos.

Al subir las escaleras asta el tercer piso me encontré con la pija del día anterior. Ni siquiera me miró, era en plan ‘’esto lo ago todos los días’’ así que no le di mera importancia y seguí subiendo. Tenía la primera clase de música. Algo que realmente si me gustaba, entré y me senté en una de las mesas de la derecha,

A los cinco minutos entró el chico de ayer, el moreno alto, se veía muy guapo, tenía una camisa a rayas, azul y blanca, y unos vaqueros que le quedaban un poco grandes ,pero se le veían bien, se conjuntaba con converse a la camisa. No sé. Ese día le vi muy guapo.

Se sentó a mi lado y me saludó, algo que me pareció raro, ya que no nos conocíamos de nada, solo del pleito con la rubia oxigenada. ‘’ ¿Es tu novia? ’’ Le pregunté. Me dijo que no, que era una buena amiga aunque un poco tonta a veces.

Los días iban pasando en el instituto y yo solo hablaba con este chico, en las clases de música, en los cambios de hora… así durante casi dos semestres.

Se llamaba Cristo y tenía 19 años. Vivía tres calles más arriba del piso que mis padres habían rentado allí. Nos habíamos hecho muy buenos amigos, salíamos por las tardes y me enseñaba cosas del pueblo y de los alrededores, todo era muy bonito y por una vez en la vida empezaba a gustarme aquel lugar, me sentía de allí, como si hubiera nacido en aquel hospital del final de la carretera y hubiera vuelto después de muchos años.

Un día, sin saber porque, empecé a tener necesidad de verlo, habían pasado 6 meses desde que nos conocíamos, pero nunca había sentido aquella necesidad tan extraña, lo llamé y le dije que necesitaba hablar con el.

Quedamos a las 5 en el mismo parque de siempre, donde los niños jugaban con los columpios y los viejos del lugar daban millo a las palomas.
Llegó muy puntual, como de costumbre, y aquel día le vi diferente. Le miraba inconcientemente con otros ojos, sentía algo por el, aparte de cariño y aprecio, pero no sabía como explicarlo. Esa tarde el también estaba extraño, no era distante pero estaba como guardando algo. Le pregunté que le ocurría y sin mas me contestó.

- Necesitaba verte hoy, así que vine corriendo asta aquí. Cuando escuche el sonido de tu voz por el teléfono, se me aguaron los ojos y mi corazón comenzó a latir con rapidez, porque tu voz parecía preocupada. No lo sé, creo que me estoy enamorando de ti,

No sabia como reaccionar ante aquella situación, puesto que a mi me había pasado algo semejante, solo que no sabia el porqué lo había llamado.
Sus palabras me habían motivado y lo único que pude hacer fue besarle. Claro que, después de morirme de la vergüenza, salí corriendo y no lo llame más asta que el lunes volví a verlo.

Vino a donde estaba yo y me dijo que no sabía porque me había marchado si aquello había sido muy bonito. Yo estaba desesperada por besarle de nuevo así que así lo ice. Con el paso del tiempo, y cuando digo tiempo me refiero a dos semanas, comenzamos a salir, todo era perfecto, siempre estábamos juntos, íbamos a todos sitios de la mano. Siempre sonreíamos, y nos preocupábamos mutuamente el uno por el otro. Todo era perfecto hasta que apareció su amiga la rubia oxigenada.

Comenzó a decirle que lo quería y no se que mas, pero Cristo era inteligente, se dio cuenta de que no eran mas que boberías de ella por celos hacia mi, por lo que le dejó claras las cosas y seguimos saliendo como si nada, durante casi tres años.

Fue por esa época cuando empezaron los problemas, las peleas, los lloros. Cada ves eran peores las discusiones pero nos queríamos. Peleábamos por cosas estúpidas sin sentido alguna en la que ninguno de los dos tenía la razón.

A causa de esto el me dijo que nunca había sido así con nadie, que no quiera hacerme daño, que no quería verme llorar. Pero el paso del tiempo empeoraba las cosas y delante de nosotros estaba la clave. Aunque nos queríamos demasiado por lo que nunca cortamos.

Nunca me contaba porqué estaba triste o porque se sentía mal, así que empecé a investigar.

Dos meses me costó encontrar la respuesta. Pero cuando la supe lo entendí todo perfectamente, Tiempo atrás, exactamente cinco años atrás, el perdió a un hermano porque este se suicido. Decían que tenía una fuerte depresión y que eso le condujo a la muerte. Me enteré de que su familia le culpo del suicido de su hermano, por lo que el acabó por sentirse el culpable de todo. Pero terminó por superarlo aunque evidentemente le costo muchísimo esfuerzo.

Un día, segura de que yo podría ayudarle a no decaerse en ocasiones, le conté que había investigado todo sobre su hermano, sorbe el suicidio, sobre su familia. Él me miro a los ojos y sin decir palabra alguna se levanto y se marchó. Luego analicé y entendí que fui muy extremista haciéndole ese tipo de comentarios, y yo no solía ser así, pero es que no soportaba verle mal.

Fui a su casa y el no quiso recibirme. Se me callo el mundo encima en ese momento y me marché a mi casa, triste y llorando por mi error, por meterme en su vida y no respetar sus sentimientos y el recuerdo de su hermano.

A las pocas horas me llamó y me dijo que necesitaba hablar conmigo, y yo, con miedo y culpabilidad, acepte su propuesta. Nos vimos como siempre en el parque y fuimos a conversar en una cafetería tranquila. Allí me lo contó todo…

-La tarde del cinco de febrero mi hermano y yo habíamos quedado para ir a jugar un partido de fútbol con los amigos pero el no llegó. Frustrado fue a buscarlo por todas partes y no lo encontraba así que avise a mis padres, estaban desconsolados porque hacia más de 24 horas que había desaparecido. A las 7 de la tarde del día después la policía aviso de que lo habían encontrado en una cabaña lejos de la cuidad en el bosque, que se había suicidado. Mi madre desconsolada gritaba de desesperación, no podía creerlo, no entendía nada. Yo tampoco lo entendí al principio, pero me puse a investigar, yo estaba destrozado pero pensaba que mi hermano no se había suicidado sino que le habían matado. Era mi hermano, ¿Como iba a suicidarse? Con el paso del tiempo, a los meses, me contaron que mi hermano había pasado una mala racha por culpa de las drogas, aunque yo nunca supe qué fue lo que le paso realmente. Mi madre me dijo que había bebido pastillas y alcohol y que se había suicidado por mi culpa, que yo lo había metido en ese mundillo, que era el culpable de todo. Que no merecía vivir. Sus palabras me dolieron más que mil cuchillos clavándose en mi cuerpo. Pero mi hermano nunca se engancho totalmente a las drogas. Su problema fue enamorarse. Se enamoro de una chica perdidamente, y cuando ella se entero de que el estaba metido en las drogas, lo dejó y el no pudo aguantar aquella presión. Pero mi madre nunca entendió aquella razón. Únicamente escucha su razón, en la que yo era el culpable de todo.

Después de que el me contara aquella historia me sentía la peor mujer del mundo. Solo quería llorar. Pero el me decía que no pasaba nada, aunque yo no atendía a sus sugerencias. Me sentía demasiado culpable. No podía soportar verle mal cada ves que me miraba porque sabia que yo era la que había removido su pasado.

Sintiéndome demasiado culpable a los dos meses después de aquella conversación le dije que no podía más. Que me superaba en fuerzas toda la historia. Que era demasiado lejana a mí. Aunque yo no quería dejarle, porque lo amaba, y el sin más bajó la cabeza y se marchó.

A las pocas horas su madre me llamo llorando.

Fui corriendo a su casa. Ni siquiera se había despedido de mí. Cuando entré en la habitación y lo vi… estaba tendido sobre la cama, con las muñecas desangradas. Se había suicidado. La historia se repetía y yo no podía más. Mi mundo cayó en picado. Lloré asta la ultima gota de la sangre de mis venas, grite y pedí a dios que aquello no fuera más que un mal sueño, pero no, aquello era real, todo demasiado real.

Pocos días después fue su velatorio y estuve en su cuarto, en donde habíamos sido felices, donde las lágrimas jamás estuvieron presentes.

Tomé una libreta que había debajo de su cama, donde siempre escribía todos sus pensamientos y comencé a leer. Era cierto que su hermano se había suicidado. Pero era mentira la razón que el me había contado. Cristo había peleado con su hermano aquel día por culpa de su madre. Ellos eran muy unidos y su madre invento una mentira para que no salieran aquel día. Le dijo a su hermano que Cristo iba a marcharse y a dejarlo solo, que para el no era mas que una simple carga, y eso para su hermano fue peor que un cuchillo al corazón. Se ahorcó aquella noche en su habitación. Y cuando Cristo se enteró de esto se sintió muy culpable porque en ese momento supo cuanto le quería y añoraba su hermano pequeño. Tanto que intento suicidarse el también pero lo pararon a tiempo. Pocos meses después de estar ingresado en un hospital, todo parecía volver a la normalidad pero no fue así. Y luego llegué yo, y después de tres años, removí su pasado.

Me sentía muy mal, no podía ver las letras con claridad por mis lágrimas, y al secarme la cara y girar la libreta descubrí una nota al final de esta que decía:

Amor no te sientas culpable. Supongo que ya sabrás la verdad y te juro que yo no podía contártela. No era capaz. Ya sabes la verdad y recuerda que no quiero verte llorar, que esté donde esté, te estoy viendo y te protegeré asta que podamos volver a vernos, en estos tres años me devolviste la vida, la vida que perdí cuando mi hermano se suicido, en parte, por mi culpa. Esto no lo hice por ti, así que, por favor no te sientas culpable. Lo hice porque se lo juré a la tumba de mi hermano y así tenia que cumplirlo. Aunque lo pospuse demasiado cuando te conocí. Y créeme que te quise y te querré por siempre. Más que a mi propia vida. Que ahora, ya no es nada. Recuerda, te quiero por siempre.

Estas palabras me hicieron entender muchas cosas.
Ahora, esté donde esté, sé que el amor fue rápido, pero durará toda mi vida.
Yo viviré por el, porque el vive en mi.


End.


C.M.G 09.11.07

No hay comentarios.: